Prólogo

Prólogo

No sé en que momento me enamore de ti, de tu risa, de tu pelo, de tu mirada, de tu forma de ser, sé el sitio donde te empecé a conocer, las tardes de verano invertidas, los paseos de la mano por la playa, las escapadas a tu casa, los sueños, los planes de futuro, los tropecientos mil hijos que quisimos tener, la vida en común que siempre quisimos tener, la tenemos ahora.

16 de enero de 2012

Capítulo 2


Desayunamos juntos al día siguiente, empezaste a tener importancia en mi vida, mas de la que yo hubiera deseado, no  me di cuenta, de lo que empezabas a significar para mi, seguimos quedando, conociéndonos, estuviste ahí cuando te necesité, sin conocernos te presenté a mis amigos, y empezamos a quedar todos juntos, pero fue una noche en una hoguera que celebramos en la playa, cuando nos besamos por primera vez, fue la noche, que nunca olvidare porque llegue a la estrella mas alta contigo, y eso nadie me lo arrebatará, a la mañana siguiente empecé a asustarme, no volvería a saber de ti después del verano, y, creí que estaba cometiendo un error, entonces decidí alejarme, como siempre, cuando algo me da miedo o me asusta huyo, lo reconozco soy una cobarde, por la tarde me fui a donde siempre iba para huir, al puerto, allí me entendía con las gaviotas y los barcos sabían como entenderme, entonces apareciste tu, me tranquilizaste, y, me abrazaste me dijiste que nunca desaparecerías de mi vida, que era lo único que te importaba, comenzaste a hablar, recuerdo que me pediste silencio, y así lo hice permanecí en silencio, comenzaste explicándome, que cuando tan solo eras un niño tu madre marchó en busca de trabajo para poder alimentarte, y, te quedaste con tu padre, con el creciste, , aunque el nunca se encargo de ti, tuviste que aprender a sacarte las castañas del fuego por ti mismo, y eso hizo que acabases por no mostrar como eras y no creer en nada ni en nadie, y que de repente aparecí yo que derrumbe todas las barreras que habías estado creando desde muy pequeño, entonces comencé a hablar yo, te explique que eso no era malo, que comprendía que te llevase tu tiempo aceptarlo, pero que siempre iba a estar ahí, entonces te dí  un colgante de mi abuelo era una simple cruz de Caravaca que el me había dejado a mi, y, que la llevaba desde pequeña, te explique que cuando sentía miedo, cogía la cruz con todas mis fuerzas y sabia que el me estaba protegiendo desde donde estuviese, te explique que no me hablaba con mi padre, y, que no tenia buena relación debido a motivos que eran indiferentes, y, que con mi madre mantenía una buena relación, a ratos, porque nunca daba la cara ni mostraba sus opiniones, quizá por miedo, y, que eso había echo de mi valorar las cosas positivas que tenia y la gente que me quería, fíjate, todo lo que ha llovido desde entonces y continuas con la cruz sobre tu cuello, me encanta que la lleves, bueno, sigo contándote, entonces, tú cambiaste radicalmente de tema, y comenzaste a hablar de nuevo, me encanta  cuando me miras y sonríes, iluminas mi vida con cada sonrisa, sé que te encanta el color rojo, que si te casas algún día, será en la playa, que ese es tu sitio preferido, porque como siempre me dices, allí todo el mundo es pequeño, junto al sonido de las olas, que adoras las pelis románticas, que amas la vida, nunca quieres cambiar nada, al igual que con la vida, aceptas a las personas y a la vida,  tal y como son, eres una cabezota, aunque mi cabezota preferida, siempre tienes una canción para todo, eres la persona mas revoltosa del mundo, y te amo así, y jamás me voy a separar de tu lado, entonces nos fundimos en un abrazo, tuviste otra vez que llevarme a casa, como siempre hacías, te despediste con un abrazo.

Capítulo 1



Te conocí un verano eras la persona mas borde que pude conocer, ni siquiera quise saber de ti, te veía día tras día en la playa, llevabas siempre la misma mochila, azul, y, cuando me tumbaba para tomar el sol, veía a través de esas rey Ban que me regalo mi hermano como me mirabas, un día tus amigos se fueron mas pronto de lo habitual, y, te quedaste un poco más, solo, empezaste a recoger las cosas, para irte, yo en cambio, no estaba sola estaba con todos mis amigos, y, recibí una llamada... mi abuela estaba a punto de morir, la persona que me había criado, mi segunda madre, que segunda, mi madre, y... entonces empecé a llorar, tu me estabas observando... pero no sabias el motivo de esas lagrimas, les pedí a mis amigos que me dejasen sola, me fui al puerto, y me senté sobre una roca, aquel era en el único lugar en el que podía ser feliz… A los cinco minutos apareciste a mi lado sentado en la roca, no entendía que hacías ahí, de repente la persona que llevaba todo el verano dándoselas de chulito, estaba ahí, a mi lado... no se porqué, comenzamos a hablar, te lo conté, tu no pronunciaste ninguna palabra, me echaste el pelo hacia atrás, como cuando las olas marchan, y me abrazaste, recuerdo que nos quedamos abrazados mas de media hora,  entonces me llevaste a mi casa, dejaste tu numero de móvil en el bolsillo de mi vestido, y te marchaste, en mi casa estaba sola, no había nadie, me  fui a mi cuarto y me tumbe sobre la cama, pero no conseguía dormir, me dieron las dos de la mañana, y, no se porqué te llamé, hiciste que mi cara se iluminase, tenias ese poder de saber como hacer de mi lo mejor.