Prólogo

Prólogo

No sé en que momento me enamore de ti, de tu risa, de tu pelo, de tu mirada, de tu forma de ser, sé el sitio donde te empecé a conocer, las tardes de verano invertidas, los paseos de la mano por la playa, las escapadas a tu casa, los sueños, los planes de futuro, los tropecientos mil hijos que quisimos tener, la vida en común que siempre quisimos tener, la tenemos ahora.

26 de febrero de 2012

Capítulo 22


¿Como van esos ánimos señorita?
-Mejor Doctor, muchas gracias…
-No me las des, aquí te lo dejo, luego vengo
-¿Como ha salido?
-Anda, vamos a dejarle descansar, vamos fuera a hablar…No le voy a mentir, mejor no está, pero tampoco está peor, y, estoy seguro que eso es gracias a ti, a como le cuidas, a como le amas, a como aun asi sigues mirándolo de la misma forma que hace 20 años en la playa en esa hoguera…
-¡Alex!, no digas tonterías… sabes que le quiero, pero… ¿tu crees que se pondrá mejor?
-Sara, eso yo no lo sé, todo depende de cómo evolucioné el, sabes que no fue fácil sacarle de allí, y, sin embargo sobrevivió, y ahora está aquí luchando por vivir, debatiéndose entre la vida y la muerte, y, luchando, intentando vencer a todo contra viento y marea por la mujer a la que ama, ¿no crees que deberías de ser fuerte y luchar junto a él?
-¿Qué te crees que hago Alex? Sabes perfectamente cual ha sido mi vida y lo mucho que me cuesta estar aquí, odio esto…
-Sé perfectamente tu vida, pero que acabases en un hospital por las palizas de tu padre, debería de servirte para saber que saliste viva, que todos estuvimos ahí para que pudieses salir y lo conseguiste, que llevas muchos años con Daniel, no crees que deberías de contarle la verdad, en vez de estar contándole vuestra historia como un cuento feliz? , ¿No crees que quizás no despierte? , ¿No crees que el haría lo mismo contigo? Pienso que se merece que le cuentes porque te dan terror los hospitales, las enfermedades, porque tienes tanto miedo a todo…
-Si no se lo cuento es porque intento borrarlo de mi, pero Alex, no se como hacerlo… son muchos años los que han pasado desde entonces, logre sonreír, logre salir ahí afuera y comerme el mundo, pues nadie lo iba a hacer por mi, y, encontré a Daniel, que me quiso por quien era, no le importaba nada más, solo nos amábamos, por eso siempre lo he amado tanto, pero mis fuerzas llegan un momento en el que se debilitan…
-¡Sara! Tranquila, ya está, ¿vale?
-Siento no haber estado a la altura…
-No digas más tonterías, no debería de haberte hablado así, te has mareado por mi culpa… Te conozco mucho debería haberte hablado con mas calma, lo siento…
-No me pidas perdón Alex, llevas toda la razón del mundo no me enfrento a mis miedos, y, eso hace que me debilite, que no lucho por lo que quiero, que lo intento pero cuando mas tengo que estar ahí, me vengo abajo y lo doy todo por perdido, creí que lo había superado, pero ahora se que no… tendré que comenzar de cero, será la única manera…
-Sara, no estás sola, y lo sabes, tienes a mucha gente que te quiere y te cuida, así que grita cuando lo necesites pide ayuda, pero no te lo guardes y hagas como si nada, no solucionarás nada…
-Gracias por saber como calmarme, te debo muchas, te quiero…
-Y yo, ahora ve con Daniel, estate a su lado, y, sigue leyéndole ese diario que nunca quisiste leerle, por tímida, y recuerda esto, no permitas que jamás se te olvide, siempre, y, digo ¡SIEMPRE! Me vas a tener.

Capítulo 21


A la mañana siguiente nos sentamos a hablar, pusimos todas nuestras mejores cartas sobre la mesa, aún así, acabamos juntos revolcándonos en el sillón, como si nada más hubiese en el mundo que nosotros…
A los pocos días tenia que bajarme el periodo, no lo hizo, no me preocupe demasiado, lo dejé pasar, ya bajaría, ¿que prisa había? Estaba todo el día contigo, no me separaba ningún momento, me asome a la ventana, allí fuera todo parecía mucho más grande, por eso me gustaba estar en casa, era acogedora, siempre me ha gustado nuestro hogar, pues era nuestro y de nadie más.
Daniel, tesoro, tienes que hacerte unas pruebas en cuanto vuelvas, sigo contándote todo, ¿vale?
Que tontería, no se que estoy diciendo, sino puedes responderme… nunca vas a volver a ser el mismo, no puedes dejarme sola, no tengo a nadie ni lo tendré, t mismo me lo dijiste un día, apartaba a la gente de mi, ¿Como iba a poder vivir sin ti? Me sería imposible, no podría soportar un mundo sin ti…
-Sara, nos lo llevamos, luego te lo traemos, ¿vale?, y, recuerda una cosa siempre, `` no hay nada imposible, si tu no quieres ´´
-Claro Doctor, es mucho tiempo, y, nunca pierdo la esperanza… pero cada día la veo un poco más lejos…
-Sara, desde que llegaste has sido la mujer más luchadora que he conocido, persigues siempre aquello que quieres, sabes como hacer las cosas, no te desesperes, esto es lento, pero no lo abandones, nunca lo has hecho, no lo hagas ahora…
-Doctor, no voy a separarme de él, un día lo prometí, se lo prometí al mar, y a él, asi que no lo dejare solo, pero comprenda que no siempre puedo estar con las mismas fuerzas…
-Por supuesto que lo comprendo, pero compréndame usted a mi que no puedo permitir que la mujer más fuerte que he conocido nunca se venga abajo, ¡Hasta luego!