Prólogo

Prólogo

No sé en que momento me enamore de ti, de tu risa, de tu pelo, de tu mirada, de tu forma de ser, sé el sitio donde te empecé a conocer, las tardes de verano invertidas, los paseos de la mano por la playa, las escapadas a tu casa, los sueños, los planes de futuro, los tropecientos mil hijos que quisimos tener, la vida en común que siempre quisimos tener, la tenemos ahora.

10 de febrero de 2012

Capítulo 20

He hablado con el médico, debes de cuidarte más…seguiré contando…
Fueron pasando los días, no sabía nada de ti, llevaba mi teléfono conmigo a todas partes dormía junto a el, todo el día estaba cargando para que no fuese un problema de batería el que nos impidiese ser felices, esa llamada que esperaba, nunca llegó… siguieron pasando, días, semanas, hasta que una mañana, comencé a pensar que mi vida no tenia ningún sentido, que no tenia a nadie a mi lado, y, que solo servia para dar problemas, pensé, que el problema era yo, intenté acabar con ello, de una forma poco acertada… cuando ni siquiera podía articular palabras, solo balbucear, por que me quedaría inconsciente en breve, te llamé, solo escuchaste unos balbuceos pero sabías que era yo, a los pocos segundos caí en el suelo sin poder levantarme e inconsciente, cuando desperté, me explicaste todo, no me preguntaste el porque, simplemente me abrazaste, y, me confesaste que a pesar de todo me seguías amando como el primer día, entonces me besaste, y con un sello de amor tuve que irme a que me hiciesen un lavado de estómago, estuviste a mi lado día y noche, no te separaste de mi hasta que estuve bien, me llevaste a casa, y, allí, me volviste a besar, recuerdo como se rozaron nuestros labios, las cosquillas que removían mis tripas como si fuésemos unos adolescentes, el amor que desprendíamos con solo mirarnos, las caricias, los gestos, las miradas, los pequeños detalles que marcaban la diferencia entre nosotros y los demás.