Prólogo

Prólogo

No sé en que momento me enamore de ti, de tu risa, de tu pelo, de tu mirada, de tu forma de ser, sé el sitio donde te empecé a conocer, las tardes de verano invertidas, los paseos de la mano por la playa, las escapadas a tu casa, los sueños, los planes de futuro, los tropecientos mil hijos que quisimos tener, la vida en común que siempre quisimos tener, la tenemos ahora.

29 de enero de 2012

Capítulo 14


Y… llegó, el día mas importante de nuestras vidas, o eso es lo que se dice de las bodas al menos, llego, ocho de agosto de el setenta y ocho, hasta la fecha era perfecta, por lo que el día tendría que estar a la altura, de los novios, ese día hacia un sol deslumbrante, los pájaros cantaban y el cielo sonreía,
Me desperté a las ocho de la mañana muy nerviosa esa noche había dormido en mi viejo apartamento, y tu en tu piso, para respetar la tradición, entonces sobre las once vinieron todas mis amigas, a mi casa, y a la tuya tus amigos, solo había, unos tres o cuatro, en cada casa, no más, nuestros mejores amigos desde siempre,  los que lo sabían todo de nosotros y a pesar de eso nos seguían queriendo, nuestros verdaderos amigos, mi vestido lo trajo mi amiga Ágata, que fue a buscarlo contigo, a no se que tienda, y, no se como supisteis mi talla, pero el vestido era precioso, era blanco, con bordados a los lados, de palabra de honor, y largo con muy poca cola, precioso, no podrías haber elegido uno mejor, estoy segura, me encantó, el pelo lo llevaba recogido con un moño normal, un poco de pelo se quedo sin recoger, fue un despiste, pero al final lo arreglamos, y quedo un mechón de pelo negro rizado mediante espuma,  se dejaba caer sobre la cara, quedaba elegante, y, el moño lo sujetaban unas preciosas margaritas,  recuerdo que iba descalza con el ramo de flores y sobre el suelo, sobre la arena, mientras que llegaba a ti, de la mano de mi hermano, toda la arena estaba cubierta de pétalos de rosa que estaban distribuidos como si un soplo de viento los hubiese traído hasta ahí, fui avanzando en ese camino lleno de pétalos de rosa, y arena, ahí estabas tu, una camisa blanca al mas puro estilo ibicenco y unos pantalones blancos, ibas también descalzo, con tu pelo engominado, eras el hombre mas guapo que mis ojos pudieron ver, llegué, Ángel me cedió a ti, y entonces tomaste mi mano, era la mujer mas nerviosa y feliz al mismo tiempo del planeta, la ceremonia fue avanzando, hasta llegar nuestro turno, nosotros decidimos pasar el resto de nuestra vida juntos, y, ahora se, que fue la mejor decisión que tomé nunca.
Esta refrescando tesoro, mejor vayamos dentro a comer, luego seguimos.

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