Y… llegó, el día mas importante de nuestras vidas, o eso es lo que se
dice de las bodas al menos, llego, ocho de agosto de el setenta y ocho, hasta
la fecha era perfecta, por lo que el día tendría que estar a la altura, de los
novios, ese día hacia un sol deslumbrante, los pájaros cantaban y el cielo
sonreía,
Me desperté a las ocho de la mañana muy nerviosa esa noche había dormido
en mi viejo apartamento, y tu en tu piso, para respetar la tradición, entonces
sobre las once vinieron todas mis amigas, a mi casa, y a la tuya tus amigos, solo
había, unos tres o cuatro, en cada casa, no más, nuestros mejores amigos desde
siempre, los que lo sabían todo de
nosotros y a pesar de eso nos seguían queriendo, nuestros verdaderos amigos, mi
vestido lo trajo mi amiga Ágata, que fue a buscarlo contigo, a no se que
tienda, y, no se como supisteis mi talla, pero el vestido era precioso, era
blanco, con bordados a los lados, de palabra de honor, y largo con muy poca
cola, precioso, no podrías haber elegido uno mejor, estoy segura, me encantó,
el pelo lo llevaba recogido con un moño normal, un poco de pelo se quedo sin
recoger, fue un despiste, pero al final lo arreglamos, y quedo un mechón de
pelo negro rizado mediante espuma, se
dejaba caer sobre la cara, quedaba elegante, y, el moño lo sujetaban unas
preciosas margaritas, recuerdo que iba
descalza con el ramo de flores y sobre el suelo, sobre la arena, mientras que
llegaba a ti, de la mano de mi hermano, toda la arena estaba cubierta de pétalos
de rosa que estaban distribuidos como si un soplo de viento los hubiese traído
hasta ahí, fui avanzando en ese camino lleno de pétalos de rosa, y arena, ahí
estabas tu, una camisa blanca al mas puro estilo ibicenco y unos pantalones
blancos, ibas también descalzo, con tu pelo engominado, eras el hombre mas
guapo que mis ojos pudieron ver, llegué, Ángel me cedió a ti, y entonces
tomaste mi mano, era la mujer mas nerviosa y feliz al mismo tiempo del planeta,
la ceremonia fue avanzando, hasta llegar nuestro turno, nosotros decidimos
pasar el resto de nuestra vida juntos, y, ahora se, que fue la mejor decisión
que tomé nunca.
Esta refrescando tesoro, mejor vayamos dentro a comer, luego seguimos.
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