Prólogo

Prólogo

No sé en que momento me enamore de ti, de tu risa, de tu pelo, de tu mirada, de tu forma de ser, sé el sitio donde te empecé a conocer, las tardes de verano invertidas, los paseos de la mano por la playa, las escapadas a tu casa, los sueños, los planes de futuro, los tropecientos mil hijos que quisimos tener, la vida en común que siempre quisimos tener, la tenemos ahora.

1 de febrero de 2012

Capítulo 16


Al finalizar la luna de miel tuvimos que volver, hubo un problema, tu pasaporte había caducado,  la única solución era que yo regresase a Italia para renovarlo, y, una vez resuelto, volver a por ti, sin duda lo hice, mientras quedaste en algo parecido a un calabozo en el aeropuerto, cuando tuve todo listo, el día de partir, conocí a Alex, un chico mexicano que estaba de vacaciones en Italia, se quedaría todo el mes, decidí anular mi viaje, y, mandar directamente a la comisaría de Cuba tu pasaporte, me quede charlando con él…conectamos, ni siquiera pensé en que te podía perder, aun seguía siendo joven, e inmadura, así que si, lo hice, comimos juntos, vino a casa a dormir, y, si, pasó, no se como, pasó, le bese, un beso otro beso, cada vez iba llegando mas el momento de que llegase a mi por completo…
Aquella noche como mínimo, fue inexplicable, me di cuenta de que algo había cambiado, no se, si seria el principio de madurar, o, el fin de la inmadurez, o tan solo una noche…Algo fue distinto, distinto a todo…, pero aun así seguí besándolo, sintiéndonos, hasta que empezó a desvestirme, fue cuando sus labios rozaron mi pecho cuando me aparte en menos de un instante…no pude, como lo oyes, no pude hacer el amor con un hombre que físicamente me atraía, y con el que había conectado, pero no pude, ni yo misma se porque, pero tuve que apartarme, fue un acto reflejo, el, que se dio cuenta de esto, intento seguir, le dije que era un error, y que se marchase por favor, aquella noche fue la peor noche que había vivido hasta el momento, o una de las peores, te había fallado, algo que nunca había sucedido, sucedió, y, en ese momento me di cuenta de que había echado todo a perder, que nada volvería a ser lo mismo, que no volvería haber un nosotros… 

No hay comentarios:

Publicar un comentario