Prólogo

Prólogo

No sé en que momento me enamore de ti, de tu risa, de tu pelo, de tu mirada, de tu forma de ser, sé el sitio donde te empecé a conocer, las tardes de verano invertidas, los paseos de la mano por la playa, las escapadas a tu casa, los sueños, los planes de futuro, los tropecientos mil hijos que quisimos tener, la vida en común que siempre quisimos tener, la tenemos ahora.

27 de enero de 2012

Capítulo 11


A la mañana siguiente aparecí entre tus sabanas, abrazada a ti, tras una noche muy divertida, me hiciste el desayuno y me lo llevaste a la cama, como un buen caballero, teníamos que recuperar todo el tiempo perdido por lo que ese día lo dedicamos entero para nosotros…
Paso prácticamente una semana en la que no salíamos de casa, nos alimentamos a pizza y toda la casa estaba patas arriba, pero pasada la semana tuvimos que ponernos a buscar trabajo, a arreglar la casa, a hacer las compras, en definitiva, a volver a la realidad, como dos adultos que éramos. No nos lo montamos mal, conseguí trabajo en la universidad dando clases de biología y geología, y, tú pasaste a formar parte de un importante bufete de abogados, por lo que teníamos dos buenos sueldos, todos los fines de semana comíamos en el puerto, y,  siempre nos ha gustado hacer viajes grandes imprevistos, tanto tu como yo, odiábamos la monotonía.

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