A la mañana siguiente aparecí entre tus sabanas, abrazada a ti, tras una
noche muy divertida, me hiciste el desayuno y me lo llevaste a la cama, como un
buen caballero, teníamos que recuperar todo el tiempo perdido por lo que ese día
lo dedicamos entero para nosotros…
Paso prácticamente una semana en la que no salíamos de casa, nos
alimentamos a pizza y toda la casa estaba patas arriba, pero pasada la semana
tuvimos que ponernos a buscar trabajo, a arreglar la casa, a hacer las compras,
en definitiva, a volver a la realidad, como dos adultos que éramos. No nos lo
montamos mal, conseguí trabajo en la universidad dando clases de biología y
geología, y, tú pasaste a formar parte de un importante bufete de abogados, por
lo que teníamos dos buenos sueldos, todos los fines de semana comíamos en el
puerto, y, siempre nos ha gustado hacer
viajes grandes imprevistos, tanto tu como yo, odiábamos la monotonía.
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