Prólogo

Prólogo

No sé en que momento me enamore de ti, de tu risa, de tu pelo, de tu mirada, de tu forma de ser, sé el sitio donde te empecé a conocer, las tardes de verano invertidas, los paseos de la mano por la playa, las escapadas a tu casa, los sueños, los planes de futuro, los tropecientos mil hijos que quisimos tener, la vida en común que siempre quisimos tener, la tenemos ahora.

23 de enero de 2012

Capítulo 10


Eran las cinco de la tarde, caía todo el sol en el salón de la casa, y Paula comenzó a preguntarme,
-Sara...¿Como lo hiciste?
-¿Cómo hice, el qué?
-Que se enamorara, de ti, que seas la única en la que piensa a cada instante…
-Supongo que yo no hice nada, mira Paula, cuando llegue el hombre que sea para ti, te darás cuenta de que no hay que hacer nada, las cosas se sienten y en cualquier momento, es más, en el que menos esperes, tu corazón empezara a decidir las cosas por ti y tu solo te dejarás llevar, porque tu vida pasará a ser compartida con esa persona que te pensará día y noche y que te amará como nunca lo hizo nadie, pero no se hace, es como la energía, ni puedes crearlo, tu, ni lo puedes destruir, solo se siente… y, créeme que a veces desearás no sentirlo, destruir todo lo que has sentido pero no podrás, y, esos momentos se verán recompensados con los buenos que sin duda serán mucho mas especiales que los malos…
-Entonces… ¿Tú crees que habrá hay fuera alguien para mí?
-Yo pienso que si, mira, desde que era pequeña he pensado que hay alguien hay arriba que nos protege, y, que algunas veces nos deja al descubierto para que sepamos valernos por nosotros mismos y no dependamos de nadie, pienso que lo tuyo y lo de Dani, ha sido una de esas ocasiones, y, verás como algún día nos vemos y me dices que llevaba razón…
-Pues ojalá  la lleves, siento haberme entrometido en vuestra relación, si hubiese sabido todo esto no hubiese salido con Dani…
-No te preocupes, gracias a ti nos hemos dado cuenta de que nos necesitamos, y me has echo madurar, y, darme cuenta de que tengo que arriesgar y luchar para poder ganar aquello que quiero, así que no te disculpes, porque te estoy agradecida.
Y con mi mayor gratitud por haberme devuelto al hombre al que amo, le di dos besos y se marchó, esperaba volver a verla algún día…
Entonces, Dani y yo, entramos en el salón, comenzó a entrarnos calor, ya que había un sol increíble, entre el calor, y, los cinco años que llevábamos sin mantener ningún tipo de contacto, no necesitamos mucho para activarnos,  no fue como la primera vez, fue mucho mas apasionada, y, por así decirlo, salvaje, era cuestión de que nos necesitábamos y que no podíamos estar mas tiempo el uno sin el otro, esta vez, fue mucho mejor.

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