Prólogo

Prólogo

No sé en que momento me enamore de ti, de tu risa, de tu pelo, de tu mirada, de tu forma de ser, sé el sitio donde te empecé a conocer, las tardes de verano invertidas, los paseos de la mano por la playa, las escapadas a tu casa, los sueños, los planes de futuro, los tropecientos mil hijos que quisimos tener, la vida en común que siempre quisimos tener, la tenemos ahora.

18 de enero de 2012

Capítulo 5


Cuando te volví a ver, recuerdo que empecé a llorar, ¡menos mal que tu no me viste! ¡Habría estado eso bonito! ¡ujum! entonces comprendí eso que tantas veces pronunciaba mi abuela, la vida da muchas vueltas, y, supe que a eso se refería, fui tras el, te di dos besos, y a tu novia, entonces deseé que la tierra me hubiese tragado, pero no fue así, y, tuve que acatar con lo que había, aunque sabia que no era para ti, no por despecho o por celos, que también los tenia, pero lo supe, por como la mirabas y como lo hacías conmigo, no te brillaban los ojos, se apreciaba que no era ella la ``definitiva´´, aunque en ese momento yo no lo supe, no veía mas allá de mi enfado y mi impotencia por no haber sido capaz de estar con otro hombre después de ti, me contaste que te habías tomado unas vacaciones, y que estarías aquí durante tres meses, empecé a pensar que nunca era tarde para hacer las maletas y marcharse lejos, muy lejos, pero no se porque, no lo hice, permanecí allí, huyendo de ti, cada vez que te veía, procurando no cruzarme contigo por ningún sitio y cuando lo hacia girando la cabeza, hasta que un día, no pude mas, me canse de esperar, me canse de no tener ningún motivo por el que continuar, como no, fui a mi rincón, donde siempre ibas conmigo, comencé a llorar, no tenia ningún motivo por el que sonreír, en  ese momento llámalo casualidad o cosa del destino, ibas dando un paseo enseñándole lo bonita que era la playa de Italia, y me viste, en un rincón, viste a una muchacha de lejos, pero supiste que era yo, entonces le dijiste a tu novia que se fuese a casa, que ahora ibas, que tenia que arreglar algunas cosas del pasado, algunos errores cometidos, y, algunas tonterías, ella no te entendió pero hizo caso y se fue, entonces, mientras que llegabas hasta tu destino, mientras que llegabas hasta mi, fuiste recordando todo lo que habías vivido con una y con otra, lo que habías sentido en esos momentos, y, quien te hizo alcanzar la felicidad, llegaste,y, pusiste tu mano sobre mi hombro…

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