-Buenos días tesoro, espero que hayas descansado bien, dice el médico
que todo va mucho mejor, ¿Con que has cogido mi diario sin permiso, no?, ¡ujum!
esta bien, desayunaremos y luego seguiré contándote.
Al día siguiente la sonrisa no se borraba de mi cara, parecía una niña
de tres años la mañana del día de reyes, desde luego no había mejor regalo que
tu, fue pasando poco a poco el verano, y, el invierno, y, con ellos el año,
pero acabó junto a ti, con el amor de mi vida, acabó la universidad, y puesto
que todo no es para siempre, tuviste que marcharte fuera para seguir
estudiando, yo me quedé aquí, en Italia, continúe con mis estudios, y, cuando
acabé me puse a trabajar de abogada aquí, no supe nada de ti, en 5 años, parece
poco ¿eh? ¡pues no lo fue!¡se me hizo eterno! intente olvidarte, buscar nuevas
distracciones, volcarme en mi trabajo, mantenerme ocupada, volver a enamorarme,
pero nada fue útil, contigo comprendí que no se puede olvidar a alguien del que
sigues enamorado, y, también que te necesitaba, cuando por fin apareciste, no
lo hiciste como yo quisiese traías a tu novia... al parecer te habías olvidado
de mi, y, por lo que se veía eras feliz, llegaste a lo mas alto en tu trabajo,
y te convertiste en un importante hombre de negocios.
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